Madrid siempre tuvo su combo ganador para los turistas. Estamos hablando de sus museos, tapas, terrazas y esa sensación de ciudad caminable. Esto siempre ha sido un imán para todos. Pero en 2026 hay otra postal que se repite desde el aeropuerto de Barajas. Los ves en Sol y en los hoteles del centro. ¿Lo has notado? Más gente con camiseta blanca, cámara o el móvil listo y una idea fija. Madrid es mucho más que todo eso. Es la sede del Real Madrid.
El viaje, de hecho, empieza mucho antes. Muchos arman la escapada desde Google con una frase tan práctica como reveladora. ¿Quién no buscó entradas para el Real Madrid para cumplir el sueño de ver al gigante europeo?. A partir de ahí encajan fechas. ¿Y si justo juega el Madrid mientras estamos en la capital española? Como si el partido fuera el ancla. La fiebre se alimenta con el presente de Mbappé y el futuro prometedor de Mastantuono.
Y aquí viene lo que suele dejar a cualquiera con ceja levantada. El Tour Bernabéu y el Museo del Real Madrid recibieron a más de 160.000 visitantes en estas Navidades. Un récord histórico del estadio.
La remodelación cambió la lógica del lugar. El Bernabéu dejó de ser un templo que abre solo cuando hay partido para convertirse en un espacio que puede funcionar todos los días de la semana. El recinto promociona su capacidad de funcionar los 365 días gracias al techo retráctil y al sistema que permite retirar el terreno de juego y montar eventos sin depender del césped. Vamos, que hasta tuvo un partido de fútbol americano hace unos meses.
En el centro de esa experiencia está el museo. Y es que todos quieren ver la épica de los trofeos de la Champions League. El club presenta este espacio como uno de los más visitados de Madrid. Y para rematar, el estadio estrenó un videomarcador 360° que rodea el campo. La innovación conoce a la tradición.
El fútbol se volvió 'fandom' internacional. Madrid se beneficia como pocas ciudades. Mbappé es un imán por sí solo: el club oficializó su contrato en 2024 y es una de las figuras que más convoca en LaLiga. Vamos, ¿quién no quiso conocer al Campeón del Mundo de Rusia 2018?
Y mientras la superestrella convoca, el talento joven engancha, en especial para el público argentino y latinoamericano. Mastantuono firmó con el Real Madrid en 2025 y su relato alimenta la idea de 'yo lo conocí cuando era un chaval'.
El fenómeno no se explica sin el contexto español. LaLiga sigue vendiéndose como élite y el peso de sus clubes en Europa se refleja en los rankings de coeficientes de la UEFA, construidos con resultados continentales. Esa reputación empuja a muchos viajeros a convertir el fútbol en ruta.
En 2026 es normal cruzarse con turistas que hablan del 'doblete' como si fuera un plato del menú: Bernabéu en Madrid y, si el tiempo da, una escapada a Barcelona para completar el álbum. Hoy, con el AVE y el puente aéreo, es normal que cualquier turista que llegue a Madrid se eche una escapada a Barcelona (o al revés). El club también se adaptó a ese visitante que no quiere improvisar: el Tour se compra con antelación y se agenda como se agenda un musical.
El boom futbolero se monta sobre una ciudad que ya venía fuerte en turismo. El Ayuntamiento destacó en 2025 máximos históricos de gasto turístico internacional y presentó 2026 como un año centrado en 'experiencias', justo el terreno donde el fútbol juega con ventaja. En verano de 2025, Madrid sumó millones de visitantes y pernoctaciones con un gasto internacional al alza.
Y hay un efecto calendario que calienta el ambiente: el Mundial 2030 está a cuatro años y la FIFA ya lo adjudicó a Marruecos, Portugal y España. El Bernabéu asoma como la gran sede para la final de esta mundial histórico.
Hay otra palanca, menos romántica y más de pantalla: el crecimiento del juego online. El regulador español informó que el mercado cerró 2024 con un GGR de 1.454,59 millones de euros, un 17,61% más que el año anterior. Y 2025 no se habría achicado, sino que ahora es más grande. Está en máximos históricos.
Ese ecosistema hace que más gente consuma fútbol como un thriller estadístico. Lesiones, rotaciones, minutos, rachas: detalles que ahora se siguen con obsesión porque cambian pronósticos y narrativas. Y cuando el aficionado viaja, llega con esa mirada: no solo quiere ver a Mbappé; quiere entender el partido. Quiere saber cada métrica. ¿No has notado cómo los jugadores llevan medidores en su pecho? Cada dato ahora puede medirse en tiempo real.
Madrid se celebra con un recorrido por el Bernabéu. Una forma de conocer el presente y futuro del gran club español. Y, cuando vuelve a casa, cuenta cómo se cuentan historias: con fotos y la sensación de haber estado ahí.