17 de abril de 2026 – 10:50

No existe una competencia internacional del tamaño del Mundial de fútbol. Estamos a meses de que el mundo se paralice otra vez y enfoque toda su atención en México, Estados Unidos y Canadá. Estos países albergarán los 104 partidos en total de una competencia que se expande. Deja atrás el exitoso formato de 32 equipos para dar paso a la edición de 48. Este cambio tiene ya sus detractores y hay quienes afirman que a la larga dañará el misticismo de la copa. Pero a la vez, la FIFA hace esto como el movimiento lógico para el deporte más globalizado de todos. Ellos intuyen que, en un mundo cambiante, el fútbol también debe evolucionar.

México vs. Sudáfrica en el colosal Estadio Azteca es el primer platillo de muchos que ofrecerá la Copa del Mundo 2026. Cuando jueguen los principales favoritos, pero también los países que buscan sorprender, habrá una pausa del ajetreo diario y las personas se reunirán en clubes, bares, restaurantes a ver los mejores futbolistas del mundo. Históricamente, el Mundial significó una excelente oportunidad para sacar rédito; en ese sentido, ¡cualquiera puede consultar los pronósticos para TODOS los partidos del Mundial!

¿Un mundial menos competitivo? El intenso debate.

El primer argumento que esgrimen quienes consideran que la expansión a 48 equipos es un paso en falso de la FIFA es el de que bajará la calidad de los partidos en general. Lógicamente, habrá una disparidad mayor; esto es absolutamente cierto, pues en la primera fase veremos partidos del tipo Argentina vs. Jordania, Alemania vs. Curazao, Brasil vs. Haití o España vs. Cabo Verde.

Más allá de la inclusión global, parte de la estrategia de la FIFA es la de fomentar la variedad de historias dentro de la copa. Buscan que en una cita de este tipo surja una “Cenicienta” que alcance como mínimo los cuartos de final. Al mismo tiempo, es obvio que más partidos significan más ingresos. No obstante, la FIFA asume el riesgo de que por primera vez en muchos mundiales veamos partidos en que ni siquiera se llenen las tribunas. Parece inaudito, pero ya hay quienes avisan que partidos como, por ejemplo, República del Congo vs. Uzbekistán, dado el alto precio de las entradas, podrían dar como resultado una pobre respuesta en cuanto a asistencia.

Un mundial “a la estadounidense”

Hay quienes creen que, además de la expansión de países, la FIFA desacertó en la elección del país anfitrión. De la misma forma que pasó en Qatar, los críticos apuntan a que las razones económicas pudieron más que el entusiasmo de que el organizador fuese un país “verdaderamente futbolero”. Además, para este mundial se implementará un nuevo reglamento. Habrá "water breaks", que son pausas a mitad del partido para tomar agua, de las cuales los futboleros dicen que esto no es más que otro movimiento de la FIFA para incluir más anuncios.

Otras modificaciones al reglamento que se implementarán en esta Copa del Mundo incluyen mayor rigurosidad para reanudar el juego en saques de banda, y habrá un tiempo específico para que los jugadores salgan del terreno cuando ocurra un cambio. De nuevo, la FIFA asume un riesgo importante, pues ya hay antecedentes de reglas de este tipo que no se respetan en cancha y propiciadas por primera vez en un escenario de esta magnitud puede ser contraproducente.

Geográficamente, este Supermundial será distinto al resto, pues los aficionados viajeros estarán dispersos en múltiples ciudades que van desde Ciudad de México, Monterrey, pasando por Nueva York o Los Ángeles, hasta las canadienses como Toronto y Vancouver. Cuando lo típico había sido que el ambiente de festival continuo se diera en un territorio relativamente compacto, esta vez lo que habrá será una experiencia fragmentada y menos convivencia entre aficionados para los que decidan hacer sus maletas e ir.